09 nov.
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Disponemos de una variedad de textos, en los que se nos explica con amplitud de datos, las características de nuestro cabello.
Recomendamos a los profesionales diferenciar sus tipos y aspectos más elementales, al objeto de aplicar a cada servicio, la técnica adecuada según estado y calidad.
Como hemos repetido en anteriores comentarios, las modas o estilos más publicitados potencian descaradamente la aplicación masiva de productos en el propio hogar, divulgando tratamientos generalizados sin distinción de estado, calidad, o tipo de cabello.
Citamos como referencia el uso generalizado de POTENTÍSIMAS PLANCHAS, capaces de alcanzar temperaturas superiores a 200 grados para ser aplicadas sobre cualquier tipo de cabello.
Como dato histórico, tenemos documentos citando la evolución de los servicios en peluquería y encontramos referencias a las primeras ONDULACIONES PERMANENTES conseguidas mediante procesos de CALOR SECO.
Carlos Nessler, fue un alemán que a principios del SIGLO XX, años 1905/10, más o menos, ideo la entonces gran TRANSFORMACIÓN CAPILAR, por medio de la llamada ONDULACIÓN PERMANENTE EN CALIENTE. El proceso muy rudimentario y con grandes molestias para la clienta, consistía en colocar en la cabeza un número determinado de pesados BIGUDÍES METÁLICOS, y previo enrollado adecuado en ellos de una precisa cantidad de cabello, se cubrían con unas pinzas calentadas a la “INCREÍBLE TEMPERATURA”, en aquellas fechas de 180 grados. El sistema permitía obtener unos enérgicos y duraderos rizos, así como también alguna molesta QUEMADURA en el cuero cabelludo.
Este tipo de permanentes, solo podían realizarse en CABELLOS NATURALES, y en estado muy SANO, se neutralizaban por ENFRIAMIENTO NATURAL, y como suavizante, regenerador y acabado final, un enjuague con ácido diluido (generalmente vinagre).
Las MODERNAS PLANCHAS, que actualmente se utilizan con escasa precaución, son auténticos BARBACOAS CAPILARES, pueden alcanzar temperaturas próximas a los 230º grados y para su empleo se usan GUANTES PROTECTORES TÉRMICOS, al objeto de evitar quemaduras en los dedos.
Las modas o tendencias divulgadas por los sectores interesados en el consumo masivo de cosméticos, fomentan el color capilar acompañado por un buen número de mechas, decoloradas con notable intensidad.
Planchar los cabellos en estas condiciones de color y a temperaturas tan altas requiere mucha habilidad, saber deslizar adecuadamente la plancha sobre la superficie del cabello.
Este tipo cabellos tratados con estos métodos de calor seco, sufren graves daños en su estructura y precisan de gran cantidad de tratamientos, generalmente fáciles de aplicar en el “propio domicilio”.
Los profesionales deben de analizar estas tendencias, en la medida de valorar adecuadamente las técnicas empleadas, que predispongan a un mayor número de visitas al salón.
Carlos Nessler, fue un alemán que a principios del SIGLO XX, años 1905/10, más o menos, ideo la entonces gran TRANSFORMACIÓN CAPILAR, por medio de la llamada ONDULACIÓN PERMANENTE EN CALIENTE. El proceso muy rudimentario y con grandes molestias para la clienta, consistía en colocar en la cabeza un número determinado de pesados BIGUDÍES METÁLICOS, y previo enrollado adecuado en ellos de una precisa cantidad de cabello, se cubrían con unas pinzas calentadas a la “INCREÍBLE TEMPERATURA”, en aquellas fechas de 180 grados. El sistema permitía obtener unos enérgicos y duraderos rizos, así como también alguna molesta QUEMADURA en el cuero cabelludo.
Este tipo de permanentes, solo podían realizarse en CABELLOS NATURALES, y en estado muy SANO, se neutralizaban por ENFRIAMIENTO NATURAL, y como suavizante, regenerador y acabado final, un enjuague con ácido diluido (generalmente vinagre).
Las MODERNAS PLANCHAS, que actualmente se utilizan con escasa precaución, son auténticos BARBACOAS CAPILARES, pueden alcanzar temperaturas próximas a los 230º grados y para su empleo se usan GUANTES PROTECTORES TÉRMICOS, al objeto de evitar quemaduras en los dedos.
Las modas o tendencias divulgadas por los sectores interesados en el consumo masivo de cosméticos, fomentan el color capilar acompañado por un buen número de mechas, decoloradas con notable intensidad.
Planchar los cabellos en estas condiciones de color y a temperaturas tan altas requiere mucha habilidad, saber deslizar adecuadamente la plancha sobre la superficie del cabello.
Este tipo cabellos tratados con estos métodos de calor seco, sufren graves daños en su estructura y precisan de gran cantidad de tratamientos, generalmente fáciles de aplicar en el “propio domicilio”.
Los profesionales deben de analizar estas tendencias, en la medida de valorar adecuadamente las técnicas empleadas, que predispongan a un mayor número de visitas al salón.
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