Historia de Siscopel: 40 años al lado de los profesionales

Siscopel nació en 1986 de la mano de Manuel Badía, un emprendedor, formador y visionario que supo detectar una necesidad real dentro del sector profesional de la peluquería y la estética.

Manuel contaba con una academia de peluquería y veía muy de cerca cómo muchos alumnos, al terminar sus estudios, se encontraban con una dificultad importante al dar el salto a la vida laboral. Pasar de estudiante a profesional no era sencillo. Muchos comenzaban con ilusión, pero también con muchas dudas: qué productos necesitaban realmente, en qué cantidad, cada cuánto debían reponerlos o cómo podían iniciar su actividad sin hacer grandes inversiones innecesarias.

En aquel momento, las casas comerciales solían ofrecer productos en cantidades que no siempre se ajustaban a las necesidades reales de quienes empezaban. De esa observación nació la idea de crear Siscopel: un almacén profesional donde cada peluquero, esteticista o nuevo emprendedor pudiera comprar justo lo que necesitaba, sin verse obligado a hacer grandes acopios y siempre con un asesoramiento cercano y especializado.

Desde sus inicios, Siscopel nació para dar servicio tanto a la peluquería como a la estética profesional. Su filosofía fue muy clara desde el primer día: ayudar al profesional. No se trataba solo de vender productos, sino de acompañar, orientar y facilitar el trabajo diario de quienes vivían la belleza como una profesión, una vocación y un proyecto de futuro.

Un proyecto nacido para acompañar al profesional

Con el paso de los años, fueron apareciendo nuevas necesidades. El sector evolucionaba, llegaban nuevas técnicas, nuevas tendencias y nuevos productos. Por eso, en 1990 se creó el Estudio Técnico, un espacio pensado para la formación, las demostraciones profesionales y el aprendizaje continuo.

En el Estudio Técnico no solo se presentaban novedades, sino que también se abordaban temas fundamentales para el negocio: cómo calcular costes, cómo valorar correctamente los servicios, cómo rentabilizar el trabajo diario y cómo adaptarse a los cambios del mercado. Era una forma de seguir formando, ayudando y estando cerca del profesional más allá de la venta.

“Las cosas se pueden hacer de muchas maneras, pero jamás, de cualquier manera.”

Esta frase de Manuel Badía refleja muy bien su forma de entender el oficio, la empresa y la relación con los clientes. Hacer las cosas con criterio, con respeto por la profesión y con compromiso ha sido siempre una parte esencial de la identidad de Siscopel.

Crecimiento, formación y nuevas soluciones

A lo largo de estos 40 años, Siscopel ha ido creciendo sin perder su esencia. Desde el mismo lugar donde comenzó todo, se fueron incorporando nuevos productos, nuevas firmas, nuevas soluciones profesionales y un equipo cada vez más amplio.

Cada etapa ha estado marcada por la misma idea: escuchar al profesional, entender sus necesidades reales y ofrecerle herramientas útiles para mejorar su trabajo. Por eso, Siscopel ha sido durante décadas mucho más que un punto de venta. Ha sido un lugar de confianza, asesoramiento, formación y cercanía para peluqueros, esteticistas, centros de belleza y nuevos emprendedores.

La llegada de la tienda online y las nuevas tecnologías

En 2010, con la evolución de las nuevas tecnologías, Siscopel dio un paso importante creando su tienda online. La web abrió una nueva etapa, permitiendo acercar nuestro catálogo a muchos más profesionales y facilitando una forma más cómoda y rápida de acceder a productos de peluquería, estética y belleza profesional.

Más adelante, las redes sociales se incorporaron también como una forma natural de seguir conectados con clientes, salones, centros de estética y profesionales del sector. La tecnología cambió la manera de comunicarnos, pero no cambió nuestra esencia: seguir estando cerca, seguir asesorando y seguir acompañando al profesional en su día a día.

Un legado que continúa

En 2021 nos dejó nuestro fundador, Manuel Badía. Su marcha supuso un momento muy importante en la historia de Siscopel, pero también dejó un legado sólido, construido con esfuerzo, visión y mucho amor por la profesión. Su hija, María Ángeles, que ya venía asumiendo desde años atrás la dirección y el día a día de la empresa, continuó a partir de entonces al frente del proyecto en solitario, manteniendo viva la esencia de su fundador y guiando a Siscopel hacia una nueva etapa con responsabilidad, cercanía e ilusión.

Durante todos estos años, hemos tenido la suerte de acompañar a muchas personas en su crecimiento profesional. Hemos visto alumnos convertirse en profesionales, clientes abrir sus propios salones, negocios consolidarse y nuevas generaciones continuar con la misma pasión por la peluquería, la estética y la belleza profesional.

40 años mirando al futuro

Hoy, en 2026, celebramos 40 años de historia. Cuatro décadas de trabajo, aprendizaje, evolución y compromiso con el sector profesional. Miramos atrás con orgullo, recordando de dónde venimos, pero también miramos hacia adelante con la misma ilusión con la que empezó todo.

Gracias a todos los clientes, profesionales, alumnos, colaboradores, marcas y personas que han formado parte de este camino. Siscopel no sería lo que es sin vuestra confianza, vuestra fidelidad y vuestra forma de entender esta profesión.

Queremos hacer también una mención muy especial a todas las personas que han formado parte del equipo de Siscopel durante estos 40 años. Personas que, con su trabajo diario, su compromiso, su esfuerzo y su forma de atender a cada cliente, han ayudado a construir esta historia desde dentro. Cada una de ellas ha aportado su experiencia, su carácter y su manera de hacer, dejando una huella importante en nuestra empresa y en el camino recorrido. Por eso, queremos expresar nuestro agradecimiento más sincero a: Noelia, Raquel, Rosa, Ceci, Nuria, Raquel, Inés, Jessi, Javi, Nacho, Julio, Héctor, Manu, Alejandro, Mamen, Isabel, Vanessa, Nacho y María Ángeles.

Celebramos 40 años, pero seguimos con la misma idea del primer día: estar al lado del profesional, ayudarle a crecer y hacer las cosas bien. Nunca de cualquier manera.